El Puig Campana con ACaminar

14 - 16/05
El que la sigue la consigue. Tras algún intento frustrado para organizar una salida del grupo ACaminar en Alicante, al final entre todos hemos conseguido cuadrar nuestras agendas - estamos tan ocupados - y vernos en Polop para ascender al Puig Campana, la segunda cima más alta de Alicante.
Tras las paredes del Ponoig el sol va descendiendo y las luces del crepúsculo van cambiando el perfil de la montaña. Carmen y yo esperamos que vayan llegando los ACaminantes. Estamos ligeramente nerviosos deseando que todo salga bien y que el viaje de los amigos sea rápido y sin complicaciones, sobre todo los madrileños que tienen mayor distancia a recorrer.
Mientras esperamos aprovechamos para entablar conversación con unos escaladores. Nos comentan que al día siguiente seguramente habrá bastante gente ya que se ha organizado una reunión de escaladores para subir a las emblemáticas paredes del Ponoig. Bien, mejor ambiente de montañismo no se puede esperar.
Según van llegando los compañeros nuestras facciones se van relajando; han conseguido llegar al sitio y eso que no aparece en el TomTom. El primero Tifones con el alijo de mate y a continuación Seve y Asun dispuestos a “penar” otro fin de semana. Abrazos, risas, cervezas y mucha charla nos ayudan a pasar el rato mientras esperamos a los “madriles”.
Suena el teléfono. - Luis estamos en la marca del GPS pero la carretera se ha terminado ¿por donde andáis? - Se nota en la voz de Alfonso que esta hasta arriba de viaje y que desea terminarlo ya.
- Seguir el estrecho camino hacia arriba unos 200 metros - Ya están aquí. Parece mentira que no se acuerden de cumplir con la máxima “ante la duda, todo por arriba”, serán los kilómetros y la hora, 22:30. Buena paliza se han dado los colegas después de haber cumplido con su jornada de trabajo.
De la AC no para de salir gente Rosa y Alfonso, Patri y Gori, y como no: Ernesto y Ana, los peques, que han aguantado como “jabatos”. Nuestro sobrino Álvaro sube rápidamente a saludar a sus amigos y a informarles del día que les espera mañana entre pingüinos, delfines, y pajarracos. Ellos no van a sufrir ni un poquito.
Bien, guay, ya estamos todos, toca disfrutar con los amigos.

La mañana se presenta ligeramente ventosa aunque soleada. Los escaladores, madrugadores ellos, van preparando su equipo y cargando las mochilas para realizar la aproximación a las paredes. El ex-okupa Jaime aparece fresco como el rocío de la mañana, este si que ha descansado un montón de horas; los ACaminantes vamos apareciendo con cuenta gotas, nos cuesta trabajo empezar el día, la verdad es que las copitas y la plática de anoche han sido determinantes para alargar el madrugón hasta convertirse en “ya era hora”. Pero no todo va a ser penar…

El pateo comienza con una “subidita” de una hora entre pinos y carrascas. No da tregua. La abundante y fresca vegetación facilita el transitar por el barranco ya que pronto comenzaremos a sudar, unos antes que otros. Nos entretenemos mirando a los “arañas” comenzar sus vías mientras que el sol del nuevo día va iluminando completamente la pared y reflejando su luz a lo más profundo de la canal.

Una vez en el collado y aprovechando la parada para reagruparnos es buen momento para la sesión fotográfica. El marco es ideal: la bahía de Benidorm con su isla a nuestros pies y el desafiante Puig Campana mostrándose imponente delante de nosotros. Combinamos las imágenes del mar y la montaña como si de un proyector de diapositivas se tratase.
Un ligero descenso, que nos viene de lujo ahora que tenemos las piernas cargadas, nos acerca al Coll de Pouet; cruce de caminos desde donde uno puede adentrarse en la sierra de Aitana o encaramarse al Puig Campana. Este será nuestro destino.
La subida al Puig Campana por la cara Norte es exigente aunque menos que por la cara Sur donde la pendiente media es del 24%. Cada uno vamos subiendo a nuestro aire ya que al final nos encontraremos en la cima. El ascenso nos permite ver toda la red de senderos que rodean el Puig y se acercan a la cima de Aitana, la más alta de Alicante.
Alcanzado el collado pasamos a la vertiente Este y se nos abre la gran ventana del Mediterráneo. El día esta limpio, sin neblina, y tenemos a nuestro alcance toda la línea costera desde el Cabo de la Nao en Denia hasta el Cabo de Palos, pasado el Mar Menor. En el horizonte se vislumbra la isla de Ibiza. Increíble.
¿Quién dice que no hay montaña en Alicante? Alrededor tenemos las sierras de Bernia, Aixorta, La Serrella, Aitana y me apreciada Sierra Helada donde están las instalaciones de Mundomar y Aqualandia, allí están los peques pasándolo en grande con los leones marinos, delfines y pajarracos.
Reponemos fuerzas y antes de comenzar el descenso echamos un último vistazo para grabar en nuestras retinas todas estas imágenes. No siempre se consiguen, yo he subido muchas veces y podría contar con las manos las veces que he podido disfrutar con ellas. Nos dividimos en dos grupos, Jaime se encarga de capitanear el regreso de Rosa, Patri, Asun y Seve, Alfonso y yo salimos disparados hacia abajo para llegar antes y adelantar lo más posible la hora de la comida.

El descenso, sobre todo el último tramo, se hace pesado. Es curioso se hace más pesado bajar que subir. Los cuádriceps trabajan al máximo y a alguno le pasaran factura y las agujetas le acompañaran los próximos días. Llegando nos encontramos con Tifones, también le echo ganas ya que llego al collado de la Canal, buena paliza para una persona que no está acostumbrado al senderismo.
Alfonso y yo nos ponemos a hacer el arroz a banda, verás que sorpresa se va a llevar más de uno que piensa que a las cuatro de la tarde se va a tener que comer un bocata después del palizón. Aparecen los peques con el Gori y Carmen, se los han pasado “pipa”. Otro ayudante para hacer el arroz.
Llegan todos los “compis” y en sus facciones se mezclan la tensión por el esfuerzo realizado y la satisfacción por haberlo conseguido. Han sido 6 horas de patear a buen ritmo. Creo que me he pasado un poco en el diseño de la ruta “mea culpa”, ya me aplicaré los correspondientes correctivos.
Y ahora……
Toca sentarnos a la mesa y disfrutar del arroz a banda, que nos salio estupendo y no quedo nada, el buen vino y comentar las sensaciones de la mañana. Esto es vida y sentirse vivo.
No podemos permitir que vengan desde Madrid a la costa y no disfruten de un día de playa. Nos movemos, largo camino de 15 Km. que nos acerca a la playa del Charco donde tras cenar continuamos con el coloquio acompañado de las copitas. Bien.
¿Quién no disfruta despertándose con el suave susurro de las olas y oteando en el horizonte como el sol se va elevando por encima del mar? Tras este ideal comienzo de día, pasamos la mañana sentados a orilla del mar y dando pequeños paseos a largo de la playa gracias a los cuales relajamos el cuerpo y la mente.
Tifones, Asun y Seve se han marchado por la mañana temprano pero los demás lo hacemos después de comer. Hemos pasado un estupendo fin de semana en el que se ha echado de menos a algún miembro de la cuadrilla. Así tenían que ser todos los días.
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Comentarios
Buena gente, buena fotos, buen arroz, buena compania.
Lo que no entiendo es ese fanatismo por hacerla complicada con los caminos en subida habiendo tanta zona llana por recorrer, pero quiero exprsar mi agradecimeinto por la recepcion de un foraneo al grupo donde me senti en casa.
Grave olvido el del escribiente en dejar sin mencionar a Canela que subio y bajo a las mil maravillas.
Un saludo
Es más divertido subir y bajar, pero es cuestión de gustos.
No tengo ninguna del arroz, bastante con cocinarlo para encima preocuparme de inmortalizarlo.


Vaya tela… me voy a tener que hacerme senderista para catar esos arroces en la playa del Charco.