P.N. Aiguestortes – Carros de Foc


23 – 27/08/10

Parque Natural de Aiguestortes - Carros de Foc

Espot – Lérida

El parque nacional de Aiguestortes y lago de Sant Mauricio esta situado en Lérida, dentro nos encontramos con ríos, cascadas y numerosos lagos glaciares que unido a sus espectaculares paisajes y frondosos bosques de pinos y abedules, lo convierten en un lugar mágico y de una belleza exuberante.

La travesía nos llevará, en un recorrido circular en sentido contrario a las agujas del reloj,  por las sendas y caminos que unen los refugios que hay diseminados por los límites del parque. Esta travesía ha cogido fama debido a la prueba de carreras de montaña denominada Carros de Foc y que en poco más de 9 horas une los 9 refugios del parque y recorre unos 70 Km. Nosotros nos lo tomaremos con más calma y dedicaremos 4 días a disfrutar dentro del parque.

Comienza nuestra incursión en el PN de Aiguestortes y estany de Sant Maurici en el aparcamiento existente a la entrada del parque por el pueblo leridano de Espot. La ilusión de la aventura que nos espera se nota en nuestras caras, han sido muchos días esperando este momento y al final llegó. Terminamos de cargar y ajustar nuestras mochilas asegurándonos de que llevan todo lo necesario para los próximos cuatro días y comenzamos la marcha a las siete de la tarde.

Nos dirigimos al refugio de Les Amitges para comenzar el recorrido circular que realizaremos en sentido contrario a las agujas del reloj. A través de una pasarela de madera nos adentrarnos en el bosque y subimos río arriba. Iniciamos la fusión con el agua y la piedra. El bosque tiene un encanto especial con esa luz del atardecer que hacer que las sombras se alarguen sin fin. Los pequeños claros que vamos atravesando nos permiten alargar nuestra mirada hacia Les Encantats, con sus dos cimas iluminadas por el sol vespertino y, que parecen vigilar nuestro avance.

El estany de Sant Maurici aparece tras salir del bosque y en sus petrificadas aguas se reflejan como en un espejo  Les Encantats.  Una sinuosa y empinada senda nos lleva a superar la cascada de La Ratera mientras los rayos del sol nos van abandonando y la luna empieza a llenar el paisaje con su tenue claridad.  Es luna llena y la visibilidad es perfecta, esta vez no necesitamos poner a trabajar los frontales.

Los estanys de La Ratera y Cabana observan impasibles nuestro último esfuerzo, la pendiente se endurece,  antes de llegar al impresionante refugio de Les Amitges donde lo primero que percibimos es la cantidad de gente que visita el Parque de Aiguestortes y realiza la ruta de los nueve refugios o parte de la misma. El refugio está completo, más de 80 personas pasarán allí la noche por lo que aprovechamos la cocina libre del refugio y nos preparamos nuestra cena. Que bueno ser autónomo y llevar tu propia cocina y comida, a pesar de tener que cargar con ellos.

Una vez efectuada la recarga de carbohidratos para la jornada del día siguiente nos dirigimos a dormir a la Suite Estrellada con sus impresionantes vistas y su aroma de montaña, que sensación sentirse impregnado por el. Tumbados a la vera de las agujas de Les Amitges ante nuestros ojos tenemos, como techo, la inmensa bóveda estelar de la que no podemos disfrutar con sus brillantes estrellas ya que estas se ven atenuadas por la claridad que proporciona la luna llena. Con un poleo y una pequeña charla cerramos un largo día.

El amanecer llega trasmitiéndonos una rara sensación ya que en lugar de hacerse de día parece como si oscureciese al ocultarse la brillante luna y no acabar de despuntar los rayos del astro rey.

Tras recoger los trastos dejamos nuestra suite y bajamos a desayunar al refugio que bulle de actividad y donde todo el mundo esta puesto en pie preparando las mochilas y decidiendo si empiezan la jornada con la ropa corta o larga. Gente de todas las edades, incluyendo padres con sus hijos de 10 años, preparándose para la nueva jornada, es estupendo ver como se va trasmitiendo esta estupenda afición entre generaciones. El cielo está limpio y el sol nos acompañará todo el día. Nosotros, de salida,  optamos por la ropa de verano. Buen día para patear.

Dejando a nuestra derecha las impresionantes agujas de Les Amitges, que nos han estado vigilando todo la noche, vamos avanzando por el camino y rodeando los dos pequeños estanys de Barbs y de la Munydera. El paisaje cambia y el bosque que dominó la corta jornada de ayer deja el paso a laderas desnudas, no desprovistas de encanto, y pequeños lagos que van marcando nuestro ascendente camino.

En el collado de la Ratera debemos decidir si dar una pequeña vuelta y pasar por el refugio de Saboredo o seguir hacia Colomers. Y la elegida es… tachan…. la segunda opción, nosotros no tenemos que sellar ninguna tarjetita para demostrar que hemos estado allí. En el descenso tenemos unas impresionantes vistas del conjunto de lagos, Obago, Redond y Lag Long que esperan en  el valle a ser rodeados. Descender es un placer mientras perfilamos con la mirada los límites de los lagos y una vez alcanzada su orilla contemplar la claridad de sus aguas.

El valle y sus lagos quedan atrás y accedemos al siguiente valle por una pronunciada pendiente que nos deja en la presa del Lac Major de Colomers. Atravesando por encima de la misma en dirección al antiguo refugio y luego bordeando el lago llegamos al refugio de Colomers situado justo encima del estany.

Las vistas del circo de Colomers, por cuyas paredes descienden los torrentes de agua que mantienen lleno el estany, son impresionantes. Si no fuera porque tenemos hambre y apetece una cervecita nos quedaríamos mucho rato extasiados contemplando estas sensacionales vistas.

Un caldito (aceptable) y unos bocatas de tortilla (bastante mejorables) junto con una cerveza (caliente)  nos permiten recuperar algunas fuerzas. Todos sabemos que es un refugio pero pienso que se pasan un poco en cuanto a la relación calidad precio. Puedo entender que el pan no sea del día, pero se puede echar a la plancha y tostarlo un poco mientras  haces la tortilla, a la que si le pones dos huevos queda mejor que uno. En este refugio, en particular,  los montañeros (clientes) les importamos bien poco, es un negocio que funciona gracias a la comercialización de la ruta mediante la marca “Carros de foc”.

La jornada no ha terminado. Dejamos de lado el refugio de La Restanca, ir y venir al refugio por el mismo camino y sin nada que hacer allí no nos parece una idea divertida, optamos por acercarnos al refugio de Ventosa i Calvell. Tomamos un camino duro y ascendente por el que progresamos más despacio que deprisa y que nos permite atravesar por el Port de Caldes al otro lado del circo de Colomers dejando atrás el hermoso lago.

Un paisaje de alta montaña nos acompaña en un vertiginoso descenso por una marcada senda, en el principio, y un tanto difuminada en su parte final, que nos lleva hacia el estany Negre. Tras rodear una roca, de repente, el refugio de Ventosa i Calvell surge ante nosotros. El lugar es idílico, colgado sobre el estany y a los pies del Coll de Contraix y la cima de Punta Alta. La jornada ha sido rápida y tenemos tiempo para disfrutar con el entorno. Esta noche la pasaremos en el refugio a media pensión.

El refugio está tan masificado que no te permite descansar, más bien al  contrario; unos aseos insuficientes para tantas personas junto con una sola ducha sin iluminación para más de 100 personas, forman un desastroso coctel. El excesivo calor dentro del dormitorio y una continua sensación de falta de aire nos impidió descansar como debiésemos. La cena y el desayuno fueron aceptables. Coste de la experiencia 42 €, demasiado para las condiciones del lugar, sobre todo los aseos y duchas, impresentables.

Hoy tenemos la etapa más dura, si fuera ciclismo diriamos que es la etapa reina. Atravesar el coll de Contraix es el reto que nos espera antes de alcanzar el refugio de Estany Llong, una larga etapa, pero a la vez hermosa y divertida.

Durante la cena en el refugio ya se comentaba en las distintas mesas la dureza la etapa debido al desnivel a atravesar y el tipo de terreno por el que transita, tendremos todo el día para comprobarlo. La mañana comienza frenética tras el desayuno ya que todos queremos acceder a nuestras mochilas al mismo tiempo y nos estorbamos los unos a los otros. Poco a poco vamos cogiendo el equipaje y saliendo al exterior para terminar de ajustarlo.

Un suave caminar por la orilla de río y rodeados de vegetación da inicio a la jornada, la única preocupación es no perder la senda y alucinar con el entorno. Ascendemos por  el valle del Colieto dejando la cascada y la subida a Punta Alta a nuestra derecha, pronto debemos de afrontar los primeros pasos complicados, enormes moles de granito nos obligan a guardar los bastones y ayudarnos con las manos para progresar entre ellas.

Un merecido descanso en la cabecera del valle, rodeados de las grandes cimas y abrumados por el silencio solo roto por el ligero rumor del agua al saltar entre las rocas, nos permite recuperar fuerzas antes de comenzar a atravesar el mar tempestuoso de piedra, un enorme canchal que una vez superado nos dejará a poca distancia de coronar el coll.

Es entretenido avanzar entre las grandes moles de granito, saltamos de unas a otras y caminamos entre ellas tratando de seguir los hitos que marcan el buen camino aunque a veces se hace complicado. Hay que pensar el paso a dar y hay que utilizar el sentido de la orientación. El avance es lento y se debe realizar con cuidado.

La mirada siempre fija en el collado, el pic de Contraix (2.958 m)  a la derecha y la Creu de Colomers (2.896 m) a la izquierda nos van marcando claramente el lugar por donde deberemos atravesar a la otra vertiente.

La parte final de la subida es la más complicada ya que aparte de la pendiente, que la hay, el suelo esta con mucha piedra suelta, queda poco pero no se puede avanzar deprisa. Una vez coronado el coll llega el momento de “Prueba superada” miramos atrás y nos sorprendemos observando el gigantesco canchal por el que hemos ido ascendiendo.

Por la vertiente contraria las vistas no tienen desperdicio. La senda desciende vertiginosamente hacia el estany de Contraix. Estamos a finales de Agosto y todavía tenemos que pasar por encima de un nevero, que lujo, que nos da paso a otro canchal que bordea el estany para buscar la salida del mismo por su embudo.

El largo descenso por el barranco de Contraix nos acerca a lo más profundo del valle por donde discurre el río Sant Nicolau. Según vamos perdiendo altura el paisaje vuelve a cambian y comienza a aparecer el bosque de pinos.

Las aguas cristalinas que desciende por el barranco desde el estany de Contraix van formando hermosas y transparentes pozas en su recorrido hasta el valle, se hace irresistible sumergirse en ellas y recuperarse del duro día a la vez que se hidrata nuestra piel reseca por el continuo sol que nos ha castigado durante la jornada.

Alcanzamos el refugio de Estany Llong donde una cervecita bien fría nos hace recuperar la sonrisa, nos la hemos ganado.

Esta noche tenemos reservada la Suite Alpino, a través de sus cristalinos ventanales podemos seguir con la mirada el recorrido realizado desde el coll de Matraix hasta el valle. Hoy hemos pasado el “punto de no retorno” ahora toca reponer fuerzas para afrontar, renovados, la siguiente jornada.

Tras una noche reparadora nos ponemos en marcha para cubrir una larga jornada. El camino es fácil, hoy no nos encontraremos mares de piedra. Después de una subida continua al collado de Dellui el recorrido se convierte en un constante sube y baja, bordeando lagos, cruzando por la cabecera de presas y siguiendo antiguas vías de carretillas que se utilizaron en la construcción de las mismas de trabajo.

Nos encontramos bien y Alfonso y yo nos permitimos el lujo de afrontar las pequeñas subidas acelerando el paso. Una vez arriba paramos a tomar aire y a esperar a Rosa. No hay problema, no hemos recuperado la respiración y ahí esta ella, a su ritmo constante, que máquina, y nosotros que creíamos que estamos más fuertes que el vinagre.

Llegamos al Vall de Fosca, que desciende hasta Boi y Taull, y en lo alto, por encima de la cascada del agua sobrante del estany nos encontramos el refugio de Colomina, siempre vigilante y decorado con banderas de oraciones. Estamos en el Himalaya

El refugio es atendido por un personal encantador. Reponemos fuerzas con, lo de siempre, bocata de tortilla y cerveza fría, que placer ya que el día esta siendo, nuevamente, soleado. Las provisiones se acaban y necesitamos reponer para la última cena. Después de duras negociaciones en el refugio conseguimos que nos faciliten algo de pasta para la cena, que buena gente.

La jornada ha sido más rápida de lo esperado y decidimos continuar camino para ir adelantando. Rodemos los estanys de Colomina y de Mar, al fondo vemos como una senda dibujada en la montaña asciende casi en vertical, al paso de L’Os.

Una subida corta pero intensa asistida por escalones tallados en la piedra que ayudan a  superar el paso y descubrir ante nosotros un verdadero paisaje lunar con laderas cubiertas de piedra que se precipitan en un cráter con el estany de Saburó en el fondo.

En lo alto tenemos el coll de Saburó con su fuerte subida en la que deberemos esforzarnos al máximo para conseguir coronarla y pasar a la vertiente norte. Esta subida unida a la larga jornada que llevamos y que está anocheciendo, nos recuerda que debemos descansar hasta el día siguiente. Descendemos hasta el estany del Cap de Port y subimos a la Suite 2.600 con sus vistas al Tuc de Saburó con sus casi 3.000 m. Es el momento de dar buena cuenta de las provisiones conseguidas a fuerza de argumentos y un poco de sensibilidad.

Amanece y nos desperezamos con la visión de la luna ocultándose por el Tuc de Saburó y el sol emergiendo a nuestras espaldas. El plan es alcanzar el refugio de Joan Mari Blanc y desde él decidir por donde bajamos a Espot ya que las rodillas están resentidas y no se  han recuperado.

Pronto encontramos el desvío para el coll de Monastero, en este punto decidimos separarnos, Rosa y Alfonso bajaran hasta el refugio de Joan Mari Blanc y desde allí a Espot, es un camino ligeramente más corto pero menos exigente, hay que cuidar las rodillas, no es cosa de lesionarse.

Yo tomo la subida al coll y una vez coronado comienzo el descenso. El principio es divertido, con gravilla suelta donde puedes clavar los talones y zigzaguear como si estuvieras esquiando. Posteriormente se suaviza pero hay que transitar entre grandes bloques de piedra se debe de estar muy atento a los distintos hitos para no desviarte del camino ya que al final desemboca en lo alto de una pared cortada a plomo por la que hay que bajar con un desnivel del 45%. Sí la encuentras es que no te has perdido y si no,  vuelve sobre tus pasos  y búscala.  Se ha descendido durante unos 2 Km. con una pendiente media del 30%.

Un largo paseo a la vera del río Monastero te lleva hasta el refugio de Mallafré y  enlaza con el camino que baja al aparcamiento de Espot donde comenzamos la caminata. Por la senda nos despedimos del parque echando una última mirada a Els Encantats que siguen vigilantes.

Entrando en el aparcamiento  veo al fondo a Rosa y Alfonso que están cambiándose en el coche, al final han llegado antes que yo. Nos abrazamos con alegría felicitándonos por el esfuerzo realizado durante estos 4 días recorriendo todo tipo de caminos de tierra, sendas, moles de granito, vías, pasarelas de madera, torrentes, arroyos, presas y lagos, vamos que no nos hemos aburrido. Tenemos la sensación de haber recibido más de lo esperado en un primer momento.

Bien por el P.N. de Aiguestortes y San Maurico

Descargar el track ” P.N. Aiguestortes”

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Comentarios

Buen relato y magnífico lugar! Había visto las fotos en el facebook … pero elido en el blog siempre es mejor! Un destino increíble … y magnifica manera de disfrutar de él. Apegao … estas hecho todo un montañero. Te veo haciéndole la competencia a “Jesus Calleja” en poco tiempo ;-)

Un saludo

Conrad, como decía el otro…. “Todo se andará”
Habíamos estado hace 18 años pero nos quedamos en Les Amitges, este año ha sido el poder del circulo. Hasta el infinito y más allá….

Aunque no te lo creas… me quedo sin palabras.

Esas fotografías ponen los pelos de punta.

A ver si me arreglan la pezulla al 100% y me pongo a patear algunos cerricos para ir empezando.

Un salduo MAGISTER.

Naturaleza en estado puro.

La ruta que pensabamos hacer de Pedals de foc pasa por algún trozo del recorrido. La haremos en el 2011 y la unimos con Pedals de Occitania.

Pues si mi pezuña nos deja, claro que la haremos.

Nos lo vamos a pasar “chupi piruli”…pero que panzáaaaa de kms y metros de desnivel, que rico !!!!!

Impresionante, maravilloso, vello y todos los adjetivos que querais ponerle a este paisaje.
Todo esto que vemos va acompañado sin darnos cuenta de la gran reserva hidroelectrica que almacenan estos valles y no nos olvidemos que es una reserva natural sostenible.

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